El proyecto de un nuevo edificio de oficinas de la Bolsa de Comercio de Rosrio comenzó a tejerse en la presidencia de Federico Boglione, cuando la entidad empezó a comprar propiedades linderas a la sede de la entidad por calle Corrientes. Así fue que, salvo el hotel Libertador, la Bolsa fue extendiendo sus propiedades casi hasta la mitad de cuadra llegándose a quedarse, además de con viviendas particulares, con el edifico donde lo último que funcionó fue la sucursal del Tarjeta Naranja. En la presidencia de Jorge Weskamp la iniciativa empezó a tomar forma, pero el conflicto político del campo y gobierno de 2008 y luego la crisis financiera internacional de 2009 lo mandaron al freezer.
Ahora, el actual presidente Cristián Amuchástegui puso el pie en el acelerador y anunció hoy que “con el objetivo de brindar soluciones a las empresas vinculadas a la entidad y dar respuestas a una creciente demanda interna de ámbitos de trabajo”, la Bolsa de Comercio de Rosario analiza un importante proyecto para levantar un edificio de oficinas. Según precisió, por estos días la Comisión de Edificios de la Bolsa está terminando de definir las características más importantes con las que debería contar la construcción.
El directivo explicó que se trataría de un edificio de oficinas de última generación que se proyecta levantar en dos propiedades que tiene la Bolsa sobre calle Corrientes. “La Bolsa pretende destinar estos terrenos a la construcción de un edificio de oficinas de última generación con los criterios más actualizados en cuanto a distribución de espacio y con los servicios que hoy demandan las empresas”, señaló.
En este sentido, Amuchástegui hizo referencia al crecimiento de la demanda interna de oficinas que se está dando en este último tiempo. “Desde hace algunos años, los distintos mercados muestran un crecimiento constante, lo que hace que las empresas socias o relacionadas a la actividad estén requiriendo espacios más importantes y adaptados a las funciones. Esa es la demanda que hoy existe y la Bolsa quiere atenderla”.
Sobre los plazos del proyecto, el directivo contó que actualmente la Comisión de Edificios trabaja en la definición del tipo de edificio que resulta más conveniente en estos momentos. “Una vez definido ese criterio, seguramente se va a plantear la búsqueda de algunas firmas para que nos presenten un anteproyecto en el que se contemplen los objetivos que tiene la institución al respecto y se decidirá cuál de esas empresas presenta el anteproyecto que mejor se ajusta a las ideas a conseguir. Una vez logrado esto, se pasará a la última etapa que es la selección de la empresa constructora para desarrollar la obra en el menor tiempo posible”, aseguró.
El Edificio Torre de la Bolsa -que empezó a pensarse en los 70 pero que estuvo completo (cuando se mudó el recinto de operaciones del mercado de granos) hacia 2001- nuclea a las empresas del sector, pero desde que apareció la oferta de Puerto Norte varias firmas líderes vinculadas al comercio cerealista (y que estaban incluso en edificios vecinos a la Bolsa) empezaron a emigrar hacia la costa. Pero ahora la Bolsa, ante la mayor demanda de oficinas de categoría y tecnología premium, se planta fuerte y revaloriza el centro con dos puntales fuertes para su nuevo edificio: la marca de la Bolsa y la cercanía a los mercados y salones de congresos y encuentros cerealistas.
Fuente: Punto Biz |
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